Me perdí el concierto de Mahogany, dejé de lado otras obligaciones, todo, para ver a Robin Guthrie. Pero salí decepcionado.
El concierto pintaba bien, una impecable organización, un sitio que no pudo ser escogido mejor, el Teatro Julieta. ¿Qué más pedir?. Las ansias de ver qué ofrecía el monstruo Guthrie. Un señor de unos 49 años a mi lado me dio su tarjeta, "envíame las fotos que tomas, por favor". Todos estábamos ansiosos.